Poder de las Runas Grants 3 Coins per level and 0.05 Points.

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The last insensate who dared to challenge him was: Nunca ha sido atacado


Orbe del poder de las Runas

Bien extensa es la lista de gobernantes que han intentado conquistar Lutaria y alzarse como líderes únicos e indiscutibles.

Hace ya casi un siglo una civilización de mayoría humana, comandada por el rey Temudjin, inició una conquista a gran escala de todos los rincones de Lutaria.
Lideró largas campañas bélicas durante casi tres años. Temudjin y sus hombres destruyeron ciudades enteras, lo que para ellos era conquistar, para otros fue el fin de su civilización y el inicio del reinado del terror.

Cuentan que durante el cuarto año de campaña el rey enloqueció. Tras luchar contra multitud de pueblos diestros en el uso de la magia comenzó a obsesionarse con la búsqueda de objetos mágicos. Y lo que comenzó como una pura conquista territorial desvirtuó en la búsqueda obstinada de la Triada Aurea, su mayor anhelo. Y lo que sería el final de su reinado de terror.

Durante los más de diez años que duró la conquista, el gigantesco ejercito de Temudjin se encontró con la tribu rúnica de la Reina Ethel, conocidos por su inmensa bondad y su forma pacífica de tratar contra las adversidades.

Sus habitantes, diestros en el uso de objetos con poderes sobrenaturales, utilizaban unas pequeñas piedras decoradas con extraños símbolos. Unas runas que les ayudaba a saber cuándo cosechar o cuando salir de caza. Temudjin, ansioso por engrosar su colección de tesoros extraordinarios y dando por hecho que no serían rivales para él y sus hombres envió una pequeña avanzadilla convencido de que sería cuestión de horas hacerse dueño y señor de todo la meseta de Kaunan. Lo que no sabía es que Ethel, gracias a las Runas de su pueblo sabia de los planes de Temudjin desde hacía tiempo y había preparado a los suyos para la gran batalla.

La virtuosa reina ganó aquella primera batalla con facilidad y cuando las noticias de la derrota llegaron a los oídos de Temudjin, este, cargado de ira, ordeno el asedio a la tribu de Ethel y su absoluto exterminio.

Por más que los hombres y mujeres del ejército de Ethel aguantaban los envites de Temudjin su defensa se debilitaba cada con cada batalla contra el cruel y sanguinario rey. Y éste con cada ataque repelido, mandaba atacar con mayor intensidad temeroso de que los triunfos de esta pequeña tribu llegaran a oídos de otros pueblos conquistados y fueran víctimas de una rebelión en el que probablemente era su momento de mayor vulnerabilidad desde que comenzara la gran conquista.

Ethel poseía el poder de ver el futuro gracias a las runas de Kaunan. Poder solo vinculado a la reina de la tribu, y viendo el final que depararía a los suyos, pidió ayuda a Guan Yin, deidad de la misericordia.

La deidad mandó buscar a la tribu el claddagh, un misterioso mineral que se encontraba en la Cordillera de Cweorth y mostró a la reina el modo en que debía unir aquella roca con la posesión más valiosa de la tribu para forjar así un objeto mágico que haría retroceder a Temudjin irremediablemente.

Ethel envío a sus mejores exploradores en busca del mineral instándolos a regresar lo antes posible, puesto que sabía que no aguantarían mucho más a los ataques de Temudjin.
Tras varios días de viaje regresaron a Kaunan y se lo entregaron a su reina. Ésta ordeno traer hasta la última posesión de valor que guardase la tribu. Piedras preciosas, oro, brebajes mágicos, sus mejores animales… absolutamente todo. Y volvió a invocar a la diosa para que le ayudase a forjar el objeto que les daría la victoria definitiva ante los hombres de Temudjin y salvaría a su pueblo de la exterminación.

Guan Yin pidió a Ethel colocase su corona sobre el claddagh, de generosas proporciones, un precioso color violáceo y afilado en su extremo. Y después lo sostuviese en alto con las dos manos. Entonces se dirigió a la tribu y les explicó que ni todas sus posesiones juntas podían compararse al valor del corazón de la reina nacida bajo el Árbol de Luz, de aquella que gobernó razas mestizas en la Cordillera de Cweorth uniendo pueblos con transigencia y piedad, la misma que estaría dispuesta a dar su vida por su pueblo.

En ese momento la reina cerró los ojos, Guan Yin tomo el mineral de los montes de Cweorth y creando una pequeña daga la clavo en el corazón de Ethel. La tribu enmudeció, algunos se echaron las manos a la cabeza, otros cayeron arrodillados, todos boquiabiertos, desolados por el dolor de ver morir a la reina más amada y respetada que jamás tendrá Kaunan.

Todo se volvió oscuridad en la tribu y cuando por fin se atisbó un poco de luz, descubrieron el objeto formado de tal unión, el que hoy conocemos como el Orbe del poder de las Runas.

Con él en su poder la tribu de la ya difunta Ethel expulsó a Temudjin de sus tierras.

Temudjin no sabía cómo había sido posible que una pequeña tribu hubiese podido derrotarles, solo escuchaba pequeñas divagaciones de algunos de sus hombres hablando de un objeto esférico que irradiaba un gran poder y que eso fue lo que les había derrotado.

Derrotado y avergonzado, ya de vuelta a su reino Temudjin siguió indagando a cerca de aquel objeto mágico que eclipsaba a cualquier otro del que hubiese oído siquiera hablar antes. Y fue durante aquel receso bélico cuando se produjo la lluvia de estrellas más sublime que Lutaria ha conocido. Pronto sus consejeros comenzaron a recibir información sobre extraños objetos caídos del cielo a los que se atribuían poderes sobrenaturales. Y ese fue el comienzo de la sangrienta cruzada en busca de Triada Aurea y de la creación del Orbe de Oro.
Pero esa ya, es otra historia…


 
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